Por qué no es buena idea perforar las orejas del bebé

Por qué no es buena idea perforar las orejas del bebé

Desde los primeros meses, los padres pueden querer que su niña pequeña tenga las orejas perforadas. Sin embargo, es aconsejable hacerlo solo después de un cierto período de tiempo. Porque es un acto que la expone a riesgos particulares.

Arnault Pfersdorff, pediatra y autor, explicó en una entrevista, que los peligros de perforar los lóbulos de las orejas de los bebés son considerables. Este doloroso acto realizado en la joyería o en la farmacia principal debe realizarse a partir de una edad determinada.

Los padres deben preguntar mucho más sobre la perforación de la oreja

Si bien es costumbre que algunos padres comiencen a perforar las orejas de sus hijos desde muy temprano, este acto no es trivial para su bebé. 

Es importante hacer las preguntas correctas antes de colocar aretes de plata u oro amarillo en un niño pequeño. Entre ellos, el del lugar donde se realizará este procedimiento, que debe ser higiénico, pero también los gestos de limpieza que se deben respetar antes de la curación completa.

¿A qué edad puede un padre perforar las orejas de su hijo?

Si un padre puede hacer perforar las orejas de su bebé, esto muchas veces es motivado por razones estéticas , otros pueden plantear esta idea por tradición. 

Pero un medico no lo va a recomendar, si se hace muy pronto, es decir, a los cuatro o cinco meses.

El motivo: un niño de esta edad está en plena exploración de su cuerpo, lo que puede provocar roces peligrosos.  “No es el momento adecuado para ponerle aretes, porque corre el riesgo de arrancárselos y eso puede provocar una infección”, advierte el médico. 

Se recomienda esperar hasta los 24 meses antes de discutir con el niño si desea tener joyas de fantasía en las orejas.

¿Deberíamos hablar con el niño acerca de ponerse un par de aretes?

Si el niño lo desea o si queremos poner aretes en los oídos de su hijo, se requiere una discusión. El experto recomienda que el padre explique en palabras sencillas el procedimiento y las precauciones que se deben observar. 

Y por una buena razón, sin diálogo, este acto puede ser traumático y constituir una experiencia dolorosa. “Lo que hay que evitar es la coacción en el niño. Lo que no está bien es hacerle algo y luego prohibirle que se toque las orejas”, explica Arnault Pfersdorff. 

Para la especialista, se trata de la confianza que el bebé tenga por sus padres. Para que este acto estético salga bien recomienda el uso de crema anestésica y no decirle al niño que este piercing en el cuerpo puede doler. 

“Personalmente, soy más partidaria de esperar que el niño se pida a sí mismo, por ejemplo durante la adolescencia”, dice. Agrega que si el bebé no desea usar joyas en la oreja, los padres deben respetar esta decisión y no interferir con su integridad física. En la adolescencia, el niño puede, con autorización de los padres, hacerse un piercing en la oreja.

¿Cuáles son los riesgos de perforar la oreja de un bebé?

La razón por la que no se recomienda llevar pendientes a un bebé son ante todo los riesgos a los que se expone. Entre ellos, el peligro de ingestión cuando un niño en sus primeros meses comienza llevándose objetos a la boca. 

El riesgo de infección también debe tenerse en cuenta al llevar pendientes colgantes, por ejemplo. El médico informa de otras complicaciones, como una infección por estafilococos. "Sigue siendo relativamente raro, sobre todo si la perforación se realiza en buenas condiciones higiénicas", asegura el médico.

¿Qué cuidados hacer una vez perforadas las orejas?

Mientras el profesional va colocando este lazo de acero u oro, es importante que el piercing se haga con aguja y no con pistola.

 Después de eso, se requiere el uso de un desinfectante. El médico aconseja a los padres aplicar un producto antiséptico en la herida unos días después de la operación y limpiar con jabón.

  1. Daysi Elsa Hechavarría Hidalgo dice:

    Desde que tengo uso de razón tengo aretes y esto me encantó, opino que a casi todas las niñas les gusta, es una tradición y aún más eso de tener varios de diferentes tamaños e igual forma

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