10 prácticos consejos para hacer florecer orquídeas en casa

prácticos consejos para hacer florecer orquídeas en casa

Bajo ese aspecto tan delicado, la orquídea representa a una variedad de plantas tropicales que es bastante resistente y que se puede cultivar en casa. El único problema es que a veces puede resultar complicado, que vuelva a florecer si no sabes los trucos adecuados. 

Descubre 10 sencillos y prácticos consejos para mantener esta planta en casa.

¿Qué simboliza la orquídea?

Esta flor ha evocado durante mucho tiempo las curvas anatómicas, especialmente en la antigua Grecia, donde se asociaron con el erotismo, la fertilidad, la virilidad y el sexo femenino. 

La familia de las orquídeas, que ahora incluye más de 20 000 especies botánicas, también ha sido venerada en Japón y China por sus valores artísticos y estéticos. Confucio asoció su olor con el de la amistad y su aspecto particular con el del hombre consumado.

De una manera más abstracta, también representa un color, la gracia y la fragilidad de una cosa o una persona y finalmente, la rareza y el refinamiento. Sin olvidar que es una de las plantas que aportan energía positiva a la casa.

 ¿Cómo debes cuidar de una orquídea?

En los bosques tropicales o en estado salvaje, las orquídeas se encuentran en prados húmedos, áreas secas de piedra caliza, en los bosques o en los bordes de ciertos caminos. 

Es decir, que también existe una orquídea de tipo epífita, con raíces aéreas que no necesitan ser plantadas en soportes terrestres. Un tipo de orquídea que se alimenta de la humedad del aire en el ambiente y pueden crecer sobre las ramas de otra planta, sobre rocas o incluso sobre los troncos.  Aquí tienes los buenos consejos a seguir para cuidar tu orquídea. 

1. Utilizar las dosis adecuadas de agua y fertilizante 

En primer lugar, es necesario alimentar a tus orquídeas si quieres que vuelvan a florecer. Esto implica elegir una buena tierra para macetas y un fertilizante líquido para usar cada dos semanas, este último debe ser rico en nutrientes como el potasio y el fósforo, para una fertilización óptima. 

Para ello, puedes pedir consejo a un florista. Cuando llega el período de floración, el fertilizante ya no es necesario. También se debe reducir la frecuencia de riego para darle un período de descanso.

Si el tallo se vuelve marrón y flácido en la parte inferior, puede significar que se está pudriendo por demasiada agua estancada. 

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2. Riega tus orquídeas adecuadamente 

Los amantes de la jardinería probablemente lo sepan: a la hora de regar, es recomendable remojar las raíces de la planta en lugar de proceder desde arriba. 

Para ello, existe una técnica de inmersión sencilla y eficaz. Coloca tu maceta en un recipiente con agua a temperatura ambiente durante 20 minutos, asegurándote de que tenga pequeños agujeros hacia el fondo para un efecto de drenaje. 

Una vez transcurrido este tiempo, escurrimos el recipiente y lo volvemos a poner en su sitio, asegurándonos de que haya suficiente luz. La operación debe repetirse cada 10 días. Teniendo en cuenta que el agua de lluvia puede ser útil para este procedimiento.

3. Tienes que exponer tu orquídea a la luz

Durante el invierno o cuando los rayos del sol no son muy fuertes, es posible exponer tu planta directamente a la luz exterior o incluso en una veranda. La mayoría de las orquídeas se alimentan por fotosíntesis y por lo tanto necesitan clorofila, al igual que otras plantas como la hortensia, que se presenta en forma de pequeños arbustos en flor, tulipanes o incluso jacintos, sin embargo, los rayos pueden estar demasiado calientes y quemar las hojas. 

Tienes que intentar exponer al sol la planta por las mañanas y luego dejarla en un lugar luminoso con un poco de sombra. Y recuerda evitar en particular, la ventilación excesiva y las corrientes de aire.

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4. Evita las fuentes de calor

Los radiadores, las chimeneas, el sol demasiado agresivo, las fuentes secas de calor deben evitarse para esta planta exótica que prefiere la humedad. Si la temperatura ambiente de la casa está por encima de los 20 grados, también se recomienda colocar las orquídeas tropicales en lugares más frescos como los estantes cerca de las ventanas o el hueco de la escalera. Esta planta de interior no tolera bien la sequía.

5. Poda tu orquídea

Cuando las flores de la planta desaparecen o se han marchitado, es recomendable cortar los tallos para favorecer una nueva floración y el nacimiento de cogollos sanos. Con tijeras de podar o tijeras limpias y desinfectadas, acorta este último cortando 1 centímetro por encima del segundo o tercer nudo del tallo de la flor, contando desde abajo. 

6. Cuida de las hojas

Si tus pétalos parecen requerir el mayor cuidado por su aspecto frágil, no te olvides de las hojas. Y este consejo se aplica a todas las flores, independientemente de su tipo. 

Estos deben limpiarse con un paño empapado en agua destilada y unas gotas de jugo de limón. Otro truco de la abuela es usar un algodón empapado en una mezcla de agua y leche para hacer esta tarea. 

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7. Considera la humedad

Como he mencionado anteriormente, la mayoría de las orquídeas son plantas tropicales y exóticas que requieren humedad ambiental para crecer en buenas condiciones. Por lo tanto, será necesario asegurarse de que las hojas se rocían regularmente con agua desmineralizada. Algo que también se puede solucionar colocándolas cerca de un humidificador. 

8. Cuida del color de las hojas

Este es un indicador importante que te permitirá saber si tu cuidado es el adecuado para tu planta, especialmente en cuanto a su contacto directo con el sol. 

De hecho, si ves que tus hojas se vuelven amarillas o se llenan de manchas , esto podría significar que las rayas son demasiado agresivos. 

Por el contrario, si las hojas son demasiado verdes o verde oscuro, esto indica que la orquídea no recibe suficiente luz solar. En términos generales, se estima que la orquídea debe trasplantarse cada dos años inmediatamente después de la floración. Luego, las flores marchitas se pueden eliminar cortando el tallo de la flor seca al ras. 

Recuerda que la planta también debe liberarse de su sustrato, porque con el paso de las estaciones, este se descompone y puede asfixiar sus raíces. 

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